‘‘O COUREL DOS TESOS CUMES QUE OLLAN DE LONXE’’

  • O Courel profundo

‘‘A serra do Courel’’ es la gran reserva verde de Galicia y, para los lucenses, el lugar donde habita la magia. Se encuentra a unos 30 km de Samos, pasando por Triacastela -donde se asienta una sencilla iglesia de estilo románico y una cueva paleolítica, única en Galicia-, y se extiende por los ayuntamientos de Folgoso do Courel, en su mayor parte, Quiroga y Piedrafita do Cebreiro. Una de las características que hacen ao Courel un lugar tan destacado, es la relación de la humanidad con el paleozoico. El hilo conductor de este Geoparque es la unión indisoluble de los humanos con la geología. Si, entre los siglos I y II d.C., el imperio romano tenía activas más de cien explotaciones auríferas es gracias al oro primario paleozoico asociado a diques de cuarzo y su posterior erosión y concentración en los depósitos neógenos, que al ser de nuevo erosionados se concentran en las terrazas plio-cuaternarias.

A Serra do Courel

Sobre las faldas verdes se descubre ese otro patrimonio de O Courel que son sus aldeas de pizarra, el corazón de la sierra. De Romeor a Froxán y de A Ferrería a Ferramulín, los cuatro puntos cardinales. La escasa población de estos lugares, donde confluyen las provincias de Lugo y Ourense con la comarca leonesa de El Bierzo, es en la actualidad una de las más envejecidas de Europa. Pero la vida respira verdadera diversidad e historia en los estrechos valles de los ríos Lor y Lóuzara, Selmo y Sondón.

Historia acompañada de unos paisajes únicos e inusuales ya que cuentan con ejemplares de todas las especies, menos las litorales, entre las que destacan las atlánticas y mediterráneas, pero, sin duda, se debe hacer mención especial al rey vegetal del extenso lugar: O carballo -roble-. Aun así, las formaciones boscosas típicas de O Courel son las dehesas: nombre empleado para referirse a los bosques de muchas otras especies vegetales, generalmente en las cabeceras de los ríos que los bañan. Pero su geología continúa: O Courel está poblado de cuevas vivas y gateras y el espectacular plegamiento de Campodola -Quiroga-, calificado como uno de los monumentos geológicos de Europa.

Plegamiento de Campodola

Junto con la vegetación, algo indispensable en la ‘‘Serra do Courel’’ es la fauna. Existen alrededor de 170 especies de vertebrados en 150 km2. Los animales se distribuyen por biotopos entre los que destacan: las devesas, los bosques de melojos, los encinares, los pinares, el manto de brezos, retamas y piornos, los soutos, los prados, las orillas de los ríos, las rocas y las cumbres. En cada uno de estos paisajes se encuentran especies características, aunque los límites entre ellas son muy flexibles. Entre los mamíferos depredadores, el lobo ocupa la cima de la pirámide ecológica, con zorros, martas, ginetas y nutrias como especies inferiores entre los carnívoros cazadores. Entre los grandes herbívoros están los jabalís y los corzos.

Marta en Seoane do Courel

En cuanto a las especies de aves, hasta hace poco las águilas reales anidaban en O Courel, pero hoy en día es muy dudosa su reproducción; lo mismo ocurre con el búho real. Existen, sin embargo, otras especies de rapaces, como halcones, cernícalos, azores y gavilanes. Hay también cucos, perdices, mirlos, palomas silvestres, golondrinas y abubillas. En el caso de la presencia de reptiles, se ve favorecida por las áreas cálidas de tipo mediterráneo que acogen algunos ejemplares de cobras de agua, cobras lagarteras, víboras y diversas especies de lagartos.

Víbora en O Courel

En cuanto a la fauna fluvial, destacan las truchas y las anguilas, y entre los anfibios, la salamandra, el tritón ibérico, la rana patilarga, la rana roja y diversas especies de sapos. En el caso de los insectos, el dato más curioso es que en la zona del Alto do Couto y Formigueiros, encuentran su hábitat el 70% de las especies de mariposas de Galicia, de la que cabe destacar la Aricia mollonensis perigleri, endémica de la península ibérica.

Aricia mollonensis perigleri

Los osos fueron animales muy característicos de O Courel durante toda la historia. Se encontraron restos del oso cavernícola extinto en el pleistoceno y del oso que ocupó las sierras gallegas hace 10.000 años, procedente de otra línea evolutiva, en la que tendría su origen biológico el oso pardo, mamífero que aún vivía en O Courel a principios del siglo XX. De todas formas, es necesario mencionar que, en los últimos años, se avistaron varios osos en la sierra procedentes de la zona de Ancares.

Oso pardo na Serra do Courel

Para finalizar, decir que, en el año 2019, O Courel fue declarado el primer Geoparque mundial del norte de España por la UNESCO, exactamente las zonas de Folgoso do Courel, Quiroga y Ribas de Sil. (En este caso el municipio de Samos sería la entrada norte de O Courel así que también forma parte del Geoparque). A continuación, se pone a disposición un enlace a la oágina oficial del Geoparque de O Courel: https://www.courelmountains.es/

Además, cabe destacar que, en O Courel nació y vivió el escritor gallego Uxío Novoneyra, concretamente en el pueblo de Seoane do Courel. En el siguiente enlace encontrareis información de cómo llegar a las zonas más turísticas del lugar: https://www.turismo.gal/que-facer/rutas-turisticas/ruta-do-courel?langId=es_ES

Las rutas que nos transportan a Época Romana

La zona de O Courel fue, en tiempos romanos, un gran territorio de rutas, no solo comerciales, también auríferas puesto que, desde Folgoso do Courel hasta los cañones del Sil, la cantidad de oro era inmensa. Tanta fue su importancia que el nombre de O Courel tiene su origen en la palabra latina Caurelis que significa tierra aurea (así le llamaban los romanos a este territorio) y la provincia gallega de Ourense recibe este nombre, precisamente, por la palabra oro (ouro en gallego).

Las explotaciones de O Courel fueron esencialmente importantes para el imperio romano. Se extrajeron 3 millones de metros cúbicos de mineral durante siglos (unos 15.000 kilos de mineral). Las demoliciones se hacían a cielo abierto, con el uso alternativo del fuego o el agua hasta agrietar la roca, como en el caso de la mina de A Toca. Para conducir el agua hasta los yacimientos de Millares y del lado de Mostaz, se puso en marcha toda una red hidráulica entre la que se encuentra el túnel-acueducto de Romeor. Los trabajos de sustracción del oro se realizaban sirviéndose de la población de la zona, condenados a minas, esclavos y prisioneros de guerra, bajo la supervisión de los “Procuratores Metallorum”, que eran los militares encargados de administrar los distritos mineros.

Hoy en día, existen varias rutas de senderismo que transportan al visitante a la época romana, rutas que conducen a diferentes minas o túneles de extracción del mineral. Probablemente la ruta más conocida sea la ruta que comunica Seoane con la mencionada mina de A Toca, la mina romana más grande e impresionante de O Courel. Está compuesta por un corte en la cresta de una falla en un terreno abrupto. Las dimensiones en la actualidad, prácticamente iguales a las de época romana, son de 675 metros de largo de 40 a 90 metros de ancho y de 15 a 50 metros de profundidad dependiendo de la zona.

Mina de A Toca

La fuerza empleada para partir la roca sería la llamada ‘‘ruina montium’’ que consiste en acumular gran cantidad de agua para conducirla monte abajo. A pesar de que se encuentra comida por la vegetación, en esta mina es posible apreciar todas las estructuras que la componen: calles de distribución y explotación, el depósito de explotación, la galería de minado, la galería de prospección y calles de drenaje. Esta mina está a 1 km en línea recta de la otra gran mina romana de O Courel, la mina de Torubio. Se calcula que, de esta mina, fueron extraídos 1. 800.000 m2 de material. A continuación se puede observar una ilustración que muestra las diferentes estructuras construidas:

Otra de las rutas de senderismo es la que conduce al túnel-acueducto de Romeor. Al igual que la ruta de la mina, esta también comienza en Seoane, pero en este caso es necesario subir en coche hasta Romeor. Se debe tomar el cruce que lleva al camping y a Carbedo.  Una vez allí, comienza el camino a pie. Hay una zona llamada ‘‘A Medorra’’ desde donde se ve un monte con pinos conocido como ‘‘Chao da Tara’’, lugar donde se sitúa la ‘‘Aira dos Mouros’’, el origen de muchas leyendas populares gallegas. Una vez allí, es posible atravesar el túnel que tiene una longitud de 60 metros.

Túnel de Romeor

‘‘El último bosque gallego’’

Existen rutas más allá de las relacionadas con época romana, como la ruta de la zona conocida como ‘‘el último bosque de Galicia’’, la dehesa de Rogueira, donde se encuentra el castillo de Carbedo. En esta zona se encontraron dos objetos romanos: un estandarte con un águila de bronce y una tabla de hospitalidad, también de bronce, única en Galicia. Esta tabla habla de los primeros pobladores conocidos de la sierra, los ‘‘Susarros’’, un pueblo castreño cuyo nombre tiene relación con el poder del agua. Ambas piezas permanecen en el museo provincial de Lugo. Para llegar a esta magnífica zona se debe partir desde Seoane dirección Visuña. Poco a poco, se asciende por una ladera deforestada, atravesando minúsculas aldeas como Esperante o Campelo. A unos 8 kilómetros se encuentran, a mano derecha, las ruinas del castillo de Carbedo, dominando todo el valle.

Dehesa de Rogueira

Según el historiador Julio Vázquez, el enclave del castillo tuvo que ser un punto de vigilancia ya en época romana. El estudio del conjunto no indica la fecha exacta de la construcción de la fortaleza, pero señala que la mención histórica más antigua que se conoce sobre ella es una carta de donación datada del 25 de marzo de 1181. Mediante este documento, un hidalgo llamado Nuño Peláez y su mujer Alda cedieron un coto que comprendía este castillo a la orden monástico-militar de Santiago, fundada solo once años antes.

Ruinas del castillo de Carbello

Vázquez apunta que Carbedo fue la primera posesión realmente fortificada con la que contó esta orden en Galicia. Pocos años después de la donación, el rey Alfonso IX, entre 1198 y 1199, confiscó el castillo y su coto por motivos que se desconocen, pero la Orden de Santiago lo recuperó hacia 1220. Además de ofrecer protección militar al coto de la Orden de Santiago y a sus habitantes, el castillo de Carbedo permitía controlar una ruta comercial que pasaba por las cuencas de los ríos Lor y Selmo, gracias a su magnífica situación geográfica -precisamente, por ello, es de suponer que la zona fuese utilizada como atalaya en época pre medieval. En el siglo XV, después de la guerra irmandiña, la fortaleza de Carbedo despertó la codicia del conde de Lemos Pedro Álvarez Osorio, que la ocupó durante un tiempo y cobró los tributos del coto.

En cuanto al enclave natural, es conocido con el nombre de ‘‘el último bosque gallego’’ ya que es un bosque cerrado y sombrío, de gran riqueza, donde se pueden ver fresnos, hayas, tejos, acebos, serbales y abedules y es el lugar donde se refugia la fauna más interesante de O Courel. Por esta zona se encuentra la “Cova do Vello” con aguas subterráneas y las grutas de O Oso, que están consideradas un habitáculo rupestre. En la parte alta de la Dehesa, hay una fuente con dos caños: por uno brota agua limpia y por el otro, agua de color rojiza debido a su elevado grado de componentes ferruginosos.

Dehesa de Rogueira


Este paraje natural se sitúa en una zona de terrazas de época glaciar.

-‘‘O Cebreiro e as súas pallozas de historia’’

O Cebreiro es una pequeña aldea que pertenece al municipio de Pedrafita do Cebreiro, el último pueblo gallego de la provincia de Lugo antes de entrar en el Principado de Asturias. En relación con O Cebreiro, es una parroquia que cuenta con una altitud de 1.300 metros y es el primer pueblo gallego del Camino Francés de Santiago, de ahí su espectacular popularidad. Se encuentra en la comarca de Os Ancares que, junto con O Courel, es el mayor espacio natural de Galicia, reserva de la biosfera y el último reducto de la presencia del oso pardo en territorio gallego.

O Cebreiro

O Cebreiro es una pequeña parroquia de 18 habitantes que cuenta con la presencia anual de miles y miles de peregrinos, que caminan hacia Santiago de Compostela, debido a su situación geográfica así que es de suponer que su función de paso haya marcado la historia local. Nos remontamos a la época anterior a la conquista romana para explicar el famoso conjunto de pallozas que allí se alzan. Las pallozas son construcciones tradicionales del noroeste de la península que llevaron a cabo los pueblos castreños que vivieron en la Gallaecia hasta la llegada de los romanos en el siglo I d.C. y es, precisamente a finales de este siglo cuando, por necesidad de comunicación, el imperio romano decide construir una serie de vías romanas que enlacen los principales puntos importantes de la zona, la vía XIX que comunicaba las capitales de Braga-Lugo-Astorga.

Palloza en O Cebreiro

Santa María do Cebreiro

Se desconoce la fecha de construcción exacta de la iglesia puesto que no existe una referencia documental precisa, pero se puede situar en el siglo IX debido a que su estructura es afín a las construcciones que se llevaron a cabo en el arte asturiano de los siglos VIII y IX, con tres naves y cabecera tripartita de testero recto en el interior y en el exterior. Esta iglesia mariana pertenecería a un antiguo monasterio de la orden benedictina, convirtiéndose posteriormente, en el año 1072, en la iglesia del monasterio-hospedería de peregrinos bajo la orden de los monjes de Aurillac, una orden francesa fundada por Giraldo d’Aurillac.

Santa María de O Cebreiro

Es un edificio austero, de mampostería, con una torre que no va a tener ningún indicio de decoración exterior como podía tener su compañero San Xés de Francelos que cuenta con una bonita celosía con sogueado. Esta iglesia tendría 3 accesos al interior, uno frontal y los otros dos laterales. Si se visualiza frontalmente, se ve que cuenta con un nártex pequeño con un arco de medio punto y tejado a dos aguas. En el lateral izquierdo, donde se encuentra el cementerio de la aldea, los muros de mampostería están reforzados con contrafuertes, cinco en total. En el lateral derecho, con un pequeño contrafuerte, un edificio adosado al muro impide el uso de contrafuertes amplios. Sería el punto de unión entre la iglesia y el hospital. Finalmente cuenta también con una torre, restaurada debido a su derrumbe, con cuatro vanos y un arco lateral incrustado en el muro con un pequeño vano.

Interior de Santa María de O Cebreiro

El Cáliz y sus leyendas

En el interior, en uno de los muros laterales del ábside central se encuentra un arco de medio punto ligeramente apuntado que permite el acceso a la capilla del Cáliz. Según la tradición en el siglo XIV en la iglesia se hizo real un milagro: La conversión de vino en sangre durante la celebración de una eucaristía realizada por un clérigo incrédulo.

El cáliz, donde se hizo el milagro, se conserva hoy en el ábside derecho del templo junto con la patena, como se dijo anteriormente. Ambos están datados del siglo XII y están realizados en plata sobredorada. El cáliz tiene un pie esférico con decoración vegetal y una inscripción en la que, según Manuel Rodríguez Sánchez se lee: ‘‘Hoc testmento sacratur qvo cunc tis vita paratvr’’. La patena, rematada en pequeños lóbulos, contiene una inscripción que, según el mismo autor pone: ‘‘In nomine nostri ñesv et beate Marie’’.

Capilla con el Cáliz, la Patena y el Relicario

Por último, el relicario donado por los Reyes Católicos en 1487 es una pieza gótica de plata en cuyo interior se encuentran dos restos de cristal de roca con las reliquias. Así, este cáliz se convierte en todo un símbolo de Galicia hasta el punto de que será añadido al escudo de la bandera gallega.

Publicado por Nerea Golightly

Amante del arte hasta tal punto, que decidí dedicar mi vida entera a explorarlo, escribirlo y comerlo. Soy gallega orgullosa, amo mi tierra como el que ama a un hijo. He estudiado Historia del Arte en la ciudad más bonita del mundo, Santiago de Compostela. Actualmente resido en Lugo, ciudad que me vio nacer, pero pronto me iré a vivir a Barcelona para convertirme en egiptóloga. Soy la autora de un poema publicado en el libro ‘‘Poetas nocturnos IV’’ y de varias ilustraciones que he ido presentado a concursos desde que tengo uso de razón. Se podría decir que vivo por y para el arte pues no creo que exista un mecanismo de escape más fascinante.

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