A ORILLAS DE ”A SERRA DO ORIBIO”

-”A Serra que todo o viu”

” A Serra do Oribio’’ es una de las sierras orientales de Galicia, concretamente, de la provincia de Lugo. Se extiende por las tierras de Samos y Triacastela, siendo esta última la puerta a O Courel. Está limitada al norte por el valle del río Oribio -también llamado río Sarria- y al sur por el río Louzara. El río Lóuzara desemboca en el rió Lor, ya en ‘‘O Courel’’ que, a su vez, desemboca en el Sil; siendo éste último el afluente principal del río Miño. Las cumbres de la ‘‘Serra do Oribio’’ no llegan a los 1.500 metros, pero caen abruptamente hasta los 600 metros. En las laderas orientadas al norte prosperan los bosques sombríos en los que destacan ‘‘carballos’’ (robles), castaños, abedules, acebos, hayas, avellanos, sauces y pinos. Es posible encontrar alcornoques y encinas que son especies vinculadas a climas más mediterráneos. El resto del territorio lo ocupan extensos matorrales, ‘‘toxos’’, ‘‘xestas’’ e inmensos pastos -Galicia siempre ha sido territorio de agricultura, pesca y ganadería. Estas señas de identidad marcan la fuerte relación de los gallegos con su tierra-.

”A Serra do Oribio” y sus pastos
”Toxos” y ”xestas” en la sierra

Los montes que rodean al macizo, como la ‘‘Serra do Édramo’’, son alomados, dando lugar a grandes superficies abiertas. Al fondo, el río corre limpio, flanqueado por un importante bosque de ribera. En esta sierra hay rutas de senderismo que conducen al visitante a los diferentes yacimientos megalíticos y de la edad del hierro -donde destaca el castro de formigueiros-.

Uno de los muchos dólmenes de la sierra

En cuanto a la fauna avícola, las grandes extensiones de matorral hacen que estos montes sean propicios para especies como el aguilucho pálido, presente todo el año, o el aguilucho cenizo, que entra en escena de marzo a agosto. También son comunes otras aves rapaces como el cernícalo vulgar o el milano negro mientras que, entre las aves de montaña propiamente dichas, destacan las chovas piquirrojas. Aves forestales como el azor, el águila calzada y el gavilán pueden ser observadas con facilidad durante todo el año. Entre las aves no rapaces, destaca el pico picapinos, famoso por sus colores. La fauna mamífera también es abundante y destacan la nutria, la marta, la ardilla, la liebre, el tejón, la jineta, la garduña, la comadreja, el gato montés, el zorro, el jabalí, el corzo y el lobo.

Pico picapinos

La Sierra está atravesada por el antiguo ‘‘Camino Real del Oribio’’ -actualmente es uno de los principales camino de peregrinación que conducen a Santiago-, de origen prerromano, y que posteriormente fue bautizado como ‘‘Camino de Castilla’’ que, como su nombre indica era el acceso a Castilla desde Galicia.

Camino Francés y Camino Real

En época romana, la vía fue uno de los principales accesos utilizados por los romanos para llegar a Lugo. Posteriormente, se convirtió en vía comercial en el camino de los maragatos y en vía de correo. Su importancia como vía de comercio de productos comestibles pone también de manifiesto la existencia de un pozo de nieve de época romana que permitía la conservación del hielo. Las referencias al Camino Real del Oribio constan en numerosos documentos guardados en el Monasterio de Samos y en el Pazo de Perros.

Tramo del ”Camiño Real”

La sierra está catalogada como Zona Especial de Conservación, Lugar de Importancia Comunitaria dentro de la Red Natura 2000, está incluido en la Red Natura 2000 LIC Ancares-O Courel, así como Zona de Especial Protección de los Valores Naturales, con destacada riqueza en valores etnográficos y culturales. En el año 2019, la ‘‘Serra do Oribio’’ fue propuesta de forma oficial como integrante de la candidatura conjunta Ribeira Sacra y las Serras do Oribio y O Courel para aspirar a la categoría de Reserva de la biosfera y por la UNESCO.

”Serra do Oribio” (Triacastela)
”A Serra do Oribio” llegando a Samos

”O pasado máis pasado”

Hay que remontarse miles y miles de años atrás -concretamente 180.000- para conocer una de las cuevas más antiguas de toda la península ibérica y la cueva más antigua de Galicia: la cueva de Eirós, excavada recientemente. El valor de esta cueva, situada en Triacastela, no solo es histórico, también es antropológico, biológico y artístico, valores que permiten conocer el pasado y el origen de la humanidad. Además, es la única cueva de la que se conocen las ocupaciones del Homo Sapiens y el Homo Neanderthalensis. También hay que destacar que la cueva de Eirós es un yacimiento paleontológico muy importante en el estudio europeo del oso de las cavernas.

Cueva de Eirós

La cueva está situada a unos 780 metros de altitud, en la ladera norte del monte Penedo, en la Sierra del Oribio. Su entrada tiene 2 metros de altura y 3,5 metros de largo. Es precisamente aquí donde se ha encontrado el mayor número de hallazgos arqueológicos. En total tiene 22 metros de recorrido que se abren en una gran sala de 15 metros de longitud y 5 de altura. Es en esta sala donde se encuentran 13 paneles de arte rupestre con 93 motivos pictóricos y grabados. Estos restos artísticos suponen la evidencia de la existencia de un pueblo de más de 20.000 años ya que, hasta el momento, no existía ninguna. Al fondo de la sala se abren otras dos galerías paralelas. Una de ellas desemboca en un lago artifical. La otra discurre durante 70 metros hasta hacerse intransitable.

Arte rupestre de la cueva
Recorrido completo de la cueva

Actualmente se está llevando a cabo un proyecto museológico para la construcción de una réplica exacta de la cueva ya que, por necesidades de conservación, la auténtica tendrá acceso restringido como ocurre, por ejemplo, con la cueva de Altamira.

Años más tarde de la existencia de estas culturas, existieron asentamientos de pueblos de la Edad del Hierro en la sierra, conocidos comúnmente como ‘‘Cultura Castreña’’ y en la tradición popular como ”Pueblo Celta”. Esta cultura se extendió por el noroeste peninsular -Galicia, el oeste de Asturias y León y el norte de Portugal- desde finales de la Edad del Bronce hasta principios de nuestra era (siglos VIII a.C.- II d.C.). Se supone que estas poblaciones mantenían estrechas relaciones socioculturales y raciales.

Los romanos le llamaron ”Cultura Celta” a todas esas tribus que vivían al norte de los Alpes. Durante la edad moderna, romántica y sensacionalista, y el futuro ‘‘Rexurdimento galego’’, diferentes autores e historiadores, sobretodo nacionalistas, asociaron esta cultura con la ‘‘Cultura Celta’’ -pueblos indoeuropeos que se extendieron a lo largo de lo que hoy es buena parte de Europa como Inglaterra, Escocia, etc.- para remarcar que su origen era norteño y no mediterráneo. Así, se estableció una fama errónea que perdura hoy en día y es notable en lugares muy turísticos como Santiago de Compostela u O Cebreiro. Sin embargo, la ‘‘Cultura Castreña’’ es un conjunto de pueblos autóctonos que tienen influencia de esos pueblos indoeuropeos, pero es incorrecto decir que son Celtas.

Castro de Viladonga (Castro de Rei, Lugo)

En la ‘‘Serra do Oribio’’, concretamente en la ‘‘Serra do Édramo’’, hay multitud de yacimientos de estos pueblos, desde megalitos hasta asentamientos urbanos. Actualmente, existe una ruta de senderismo que une estos puntos de interés.  Dicha ruta se encuentra en la localidad de O Incio y acerca al visitante, entre otros yacimientos, al castro de Formigueiros.

Ruta de senderismo

Dicho castro es un recinto de espectaculares defensas ubicado en un montículo que cuenta con un laberíntico sistema de fosos y parapetos, que protegen una pequeña área interior de apenas 2.000 metros cuadrados. Debido a sus magníficas defensas, el aqueólogo Gonzalo Meijide cree que fue una fortaleza defensiva y no el típico castro de carácter agrario: sus murallas alcanzaban los 10 metros de altura. Meijide las compara con las murallas de Lugo.

Todo el conjunto arqueológico
Restos de una de las murallas defensivas que rodean el poblado
Restos de tres casas

En Formigueiros, se hallaron varias piedras con grabados de peces y caballos pero, sin duda, el grabado más curioso es el de una inscripción que podría tratarse de un intento de escritura, algo insólito ya que nunca se encontraron indicios de que las culturas prerromanas tuviesen escritura.

Grabado del pez e inscripción

Publicado por Nerea Golightly

Amante del arte hasta tal punto, que decidí dedicar mi vida entera a explorarlo, escribirlo y comerlo. Soy gallega orgullosa, amo mi tierra como el que ama a un hijo. He estudiado Historia del Arte en la ciudad más bonita del mundo, Santiago de Compostela. Actualmente resido en Lugo, ciudad que me vio nacer, pero pronto me iré a vivir a Barcelona para convertirme en egiptóloga. Soy la autora de un poema publicado en el libro ‘‘Poetas nocturnos IV’’ y de varias ilustraciones que he ido presentado a concursos desde que tengo uso de razón. Se podría decir que vivo por y para el arte pues no creo que exista un mecanismo de escape más fascinante.

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