A ORILLAS DE ”A SERRA DO ORIBIO”

-”A Serra que todo o viu”

” A Serra do Oribio’’ es una de las sierras orientales de Galicia, concretamente, de la provincia de Lugo. Se extiende por las tierras de Samos y Triacastela, siendo esta última la puerta a O Courel. Está limitada al norte por el valle del río Oribio -también llamado río Sarria- y al sur por el río Louzara. El río Lóuzara desemboca en el rió Lor, ya en ‘‘O Courel’’ que, a su vez, desemboca en el Sil; siendo éste último el afluente principal del río Miño. Las cumbres de la ‘‘Serra do Oribio’’ no llegan a los 1.500 metros, pero caen abruptamente hasta los 600 metros. En las laderas orientadas al norte prosperan los bosques sombríos en los que destacan ‘‘carballos’’ (robles), castaños, abedules, acebos, hayas, avellanos, sauces y pinos. Es posible encontrar alcornoques y encinas que son especies vinculadas a climas más mediterráneos. El resto del territorio lo ocupan extensos matorrales, ‘‘toxos’’, ‘‘xestas’’ e inmensos pastos -Galicia siempre ha sido territorio de agricultura, pesca y ganadería. Estas señas de identidad marcan la fuerte relación de los gallegos con su tierra-.

”A Serra do Oribio” y sus pastos
”Toxos” y ”xestas” en la sierra

Los montes que rodean al macizo, como la ‘‘Serra do Édramo’’, son alomados, dando lugar a grandes superficies abiertas. Al fondo, el río corre limpio, flanqueado por un importante bosque de ribera. En esta sierra hay rutas de senderismo que conducen al visitante a los diferentes yacimientos megalíticos y de la edad del hierro -donde destaca el castro de formigueiros-.

Uno de los muchos dólmenes de la sierra

En cuanto a la fauna avícola, las grandes extensiones de matorral hacen que estos montes sean propicios para especies como el aguilucho pálido, presente todo el año, o el aguilucho cenizo, que entra en escena de marzo a agosto. También son comunes otras aves rapaces como el cernícalo vulgar o el milano negro mientras que, entre las aves de montaña propiamente dichas, destacan las chovas piquirrojas. Aves forestales como el azor, el águila calzada y el gavilán pueden ser observadas con facilidad durante todo el año. Entre las aves no rapaces, destaca el pico picapinos, famoso por sus colores. La fauna mamífera también es abundante y destacan la nutria, la marta, la ardilla, la liebre, el tejón, la jineta, la garduña, la comadreja, el gato montés, el zorro, el jabalí, el corzo y el lobo.

Pico picapinos

La Sierra está atravesada por el antiguo ‘‘Camino Real del Oribio’’ -actualmente es uno de los principales camino de peregrinación que conducen a Santiago-, de origen prerromano, y que posteriormente fue bautizado como ‘‘Camino de Castilla’’ que, como su nombre indica era el acceso a Castilla desde Galicia.

Camino Francés y Camino Real

En época romana, la vía fue uno de los principales accesos utilizados por los romanos para llegar a Lugo. Posteriormente, se convirtió en vía comercial en el camino de los maragatos y en vía de correo. Su importancia como vía de comercio de productos comestibles pone también de manifiesto la existencia de un pozo de nieve de época romana que permitía la conservación del hielo. Las referencias al Camino Real del Oribio constan en numerosos documentos guardados en el Monasterio de Samos y en el Pazo de Perros.

Tramo del ”Camiño Real”

La sierra está catalogada como Zona Especial de Conservación, Lugar de Importancia Comunitaria dentro de la Red Natura 2000, está incluido en la Red Natura 2000 LIC Ancares-O Courel, así como Zona de Especial Protección de los Valores Naturales, con destacada riqueza en valores etnográficos y culturales. En el año 2019, la ‘‘Serra do Oribio’’ fue propuesta de forma oficial como integrante de la candidatura conjunta Ribeira Sacra y las Serras do Oribio y O Courel para aspirar a la categoría de Reserva de la biosfera y por la UNESCO.

”Serra do Oribio” (Triacastela)
”A Serra do Oribio” llegando a Samos

”O pasado máis pasado”

Hay que remontarse miles y miles de años atrás -concretamente 180.000- para conocer una de las cuevas más antiguas de toda la península ibérica y la cueva más antigua de Galicia: la cueva de Eirós, excavada recientemente. El valor de esta cueva, situada en Triacastela, no solo es histórico, también es antropológico, biológico y artístico, valores que permiten conocer el pasado y el origen de la humanidad. Además, es la única cueva de la que se conocen las ocupaciones del Homo Sapiens y el Homo Neanderthalensis. También hay que destacar que la cueva de Eirós es un yacimiento paleontológico muy importante en el estudio europeo del oso de las cavernas.

Cueva de Eirós

La cueva está situada a unos 780 metros de altitud, en la ladera norte del monte Penedo, en la Sierra del Oribio. Su entrada tiene 2 metros de altura y 3,5 metros de largo. Es precisamente aquí donde se ha encontrado el mayor número de hallazgos arqueológicos. En total tiene 22 metros de recorrido que se abren en una gran sala de 15 metros de longitud y 5 de altura. Es en esta sala donde se encuentran 13 paneles de arte rupestre con 93 motivos pictóricos y grabados. Estos restos artísticos suponen la evidencia de la existencia de un pueblo de más de 20.000 años ya que, hasta el momento, no existía ninguna. Al fondo de la sala se abren otras dos galerías paralelas. Una de ellas desemboca en un lago artifical. La otra discurre durante 70 metros hasta hacerse intransitable.

Arte rupestre de la cueva
Recorrido completo de la cueva

Actualmente se está llevando a cabo un proyecto museológico para la construcción de una réplica exacta de la cueva ya que, por necesidades de conservación, la auténtica tendrá acceso restringido como ocurre, por ejemplo, con la cueva de Altamira.

Años más tarde de la existencia de estas culturas, existieron asentamientos de pueblos de la Edad del Hierro en la sierra, conocidos comúnmente como ‘‘Cultura Castreña’’ y en la tradición popular como ”Pueblo Celta”. Esta cultura se extendió por el noroeste peninsular -Galicia, el oeste de Asturias y León y el norte de Portugal- desde finales de la Edad del Bronce hasta principios de nuestra era (siglos VIII a.C.- II d.C.). Se supone que estas poblaciones mantenían estrechas relaciones socioculturales y raciales.

Los romanos le llamaron ”Cultura Celta” a todas esas tribus que vivían al norte de los Alpes. Durante la edad moderna, romántica y sensacionalista, y el futuro ‘‘Rexurdimento galego’’, diferentes autores e historiadores, sobretodo nacionalistas, asociaron esta cultura con la ‘‘Cultura Celta’’ -pueblos indoeuropeos que se extendieron a lo largo de lo que hoy es buena parte de Europa como Inglaterra, Escocia, etc.- para remarcar que su origen era norteño y no mediterráneo. Así, se estableció una fama errónea que perdura hoy en día y es notable en lugares muy turísticos como Santiago de Compostela u O Cebreiro. Sin embargo, la ‘‘Cultura Castreña’’ es un conjunto de pueblos autóctonos que tienen influencia de esos pueblos indoeuropeos, pero es incorrecto decir que son Celtas.

Castro de Viladonga (Castro de Rei, Lugo)

En la ‘‘Serra do Oribio’’, concretamente en la ‘‘Serra do Édramo’’, hay multitud de yacimientos de estos pueblos, desde megalitos hasta asentamientos urbanos. Actualmente, existe una ruta de senderismo que une estos puntos de interés.  Dicha ruta se encuentra en la localidad de O Incio y acerca al visitante, entre otros yacimientos, al castro de Formigueiros.

Ruta de senderismo

Dicho castro es un recinto de espectaculares defensas ubicado en un montículo que cuenta con un laberíntico sistema de fosos y parapetos, que protegen una pequeña área interior de apenas 2.000 metros cuadrados. Debido a sus magníficas defensas, el aqueólogo Gonzalo Meijide cree que fue una fortaleza defensiva y no el típico castro de carácter agrario: sus murallas alcanzaban los 10 metros de altura. Meijide las compara con las murallas de Lugo.

Todo el conjunto arqueológico
Restos de una de las murallas defensivas que rodean el poblado
Restos de tres casas

En Formigueiros, se hallaron varias piedras con grabados de peces y caballos pero, sin duda, el grabado más curioso es el de una inscripción que podría tratarse de un intento de escritura, algo insólito ya que nunca se encontraron indicios de que las culturas prerromanas tuviesen escritura.

Grabado del pez e inscripción

‘‘O COUREL DOS TESOS CUMES QUE OLLAN DE LONXE’’

  • O Courel profundo

‘‘A serra do Courel’’ es la gran reserva verde de Galicia y, para los lucenses, el lugar donde habita la magia. Se encuentra a unos 30 km de Samos, pasando por Triacastela -donde se asienta una sencilla iglesia de estilo románico y una cueva paleolítica, única en Galicia-, y se extiende por los ayuntamientos de Folgoso do Courel, en su mayor parte, Quiroga y Piedrafita do Cebreiro. Una de las características que hacen ao Courel un lugar tan destacado, es la relación de la humanidad con el paleozoico. El hilo conductor de este Geoparque es la unión indisoluble de los humanos con la geología. Si, entre los siglos I y II d.C., el imperio romano tenía activas más de cien explotaciones auríferas es gracias al oro primario paleozoico asociado a diques de cuarzo y su posterior erosión y concentración en los depósitos neógenos, que al ser de nuevo erosionados se concentran en las terrazas plio-cuaternarias.

A Serra do Courel

Sobre las faldas verdes se descubre ese otro patrimonio de O Courel que son sus aldeas de pizarra, el corazón de la sierra. De Romeor a Froxán y de A Ferrería a Ferramulín, los cuatro puntos cardinales. La escasa población de estos lugares, donde confluyen las provincias de Lugo y Ourense con la comarca leonesa de El Bierzo, es en la actualidad una de las más envejecidas de Europa. Pero la vida respira verdadera diversidad e historia en los estrechos valles de los ríos Lor y Lóuzara, Selmo y Sondón.

Historia acompañada de unos paisajes únicos e inusuales ya que cuentan con ejemplares de todas las especies, menos las litorales, entre las que destacan las atlánticas y mediterráneas, pero, sin duda, se debe hacer mención especial al rey vegetal del extenso lugar: O carballo -roble-. Aun así, las formaciones boscosas típicas de O Courel son las dehesas: nombre empleado para referirse a los bosques de muchas otras especies vegetales, generalmente en las cabeceras de los ríos que los bañan. Pero su geología continúa: O Courel está poblado de cuevas vivas y gateras y el espectacular plegamiento de Campodola -Quiroga-, calificado como uno de los monumentos geológicos de Europa.

Plegamiento de Campodola

Junto con la vegetación, algo indispensable en la ‘‘Serra do Courel’’ es la fauna. Existen alrededor de 170 especies de vertebrados en 150 km2. Los animales se distribuyen por biotopos entre los que destacan: las devesas, los bosques de melojos, los encinares, los pinares, el manto de brezos, retamas y piornos, los soutos, los prados, las orillas de los ríos, las rocas y las cumbres. En cada uno de estos paisajes se encuentran especies características, aunque los límites entre ellas son muy flexibles. Entre los mamíferos depredadores, el lobo ocupa la cima de la pirámide ecológica, con zorros, martas, ginetas y nutrias como especies inferiores entre los carnívoros cazadores. Entre los grandes herbívoros están los jabalís y los corzos.

Marta en Seoane do Courel

En cuanto a las especies de aves, hasta hace poco las águilas reales anidaban en O Courel, pero hoy en día es muy dudosa su reproducción; lo mismo ocurre con el búho real. Existen, sin embargo, otras especies de rapaces, como halcones, cernícalos, azores y gavilanes. Hay también cucos, perdices, mirlos, palomas silvestres, golondrinas y abubillas. En el caso de la presencia de reptiles, se ve favorecida por las áreas cálidas de tipo mediterráneo que acogen algunos ejemplares de cobras de agua, cobras lagarteras, víboras y diversas especies de lagartos.

Víbora en O Courel

En cuanto a la fauna fluvial, destacan las truchas y las anguilas, y entre los anfibios, la salamandra, el tritón ibérico, la rana patilarga, la rana roja y diversas especies de sapos. En el caso de los insectos, el dato más curioso es que en la zona del Alto do Couto y Formigueiros, encuentran su hábitat el 70% de las especies de mariposas de Galicia, de la que cabe destacar la Aricia mollonensis perigleri, endémica de la península ibérica.

Aricia mollonensis perigleri

Los osos fueron animales muy característicos de O Courel durante toda la historia. Se encontraron restos del oso cavernícola extinto en el pleistoceno y del oso que ocupó las sierras gallegas hace 10.000 años, procedente de otra línea evolutiva, en la que tendría su origen biológico el oso pardo, mamífero que aún vivía en O Courel a principios del siglo XX. De todas formas, es necesario mencionar que, en los últimos años, se avistaron varios osos en la sierra procedentes de la zona de Ancares.

Oso pardo na Serra do Courel

Para finalizar, decir que, en el año 2019, O Courel fue declarado el primer Geoparque mundial del norte de España por la UNESCO, exactamente las zonas de Folgoso do Courel, Quiroga y Ribas de Sil. (En este caso el municipio de Samos sería la entrada norte de O Courel así que también forma parte del Geoparque). A continuación, se pone a disposición un enlace a la oágina oficial del Geoparque de O Courel: https://www.courelmountains.es/

Además, cabe destacar que, en O Courel nació y vivió el escritor gallego Uxío Novoneyra, concretamente en el pueblo de Seoane do Courel. En el siguiente enlace encontrareis información de cómo llegar a las zonas más turísticas del lugar: https://www.turismo.gal/que-facer/rutas-turisticas/ruta-do-courel?langId=es_ES

Las rutas que nos transportan a Época Romana

La zona de O Courel fue, en tiempos romanos, un gran territorio de rutas, no solo comerciales, también auríferas puesto que, desde Folgoso do Courel hasta los cañones del Sil, la cantidad de oro era inmensa. Tanta fue su importancia que el nombre de O Courel tiene su origen en la palabra latina Caurelis que significa tierra aurea (así le llamaban los romanos a este territorio) y la provincia gallega de Ourense recibe este nombre, precisamente, por la palabra oro (ouro en gallego).

Las explotaciones de O Courel fueron esencialmente importantes para el imperio romano. Se extrajeron 3 millones de metros cúbicos de mineral durante siglos (unos 15.000 kilos de mineral). Las demoliciones se hacían a cielo abierto, con el uso alternativo del fuego o el agua hasta agrietar la roca, como en el caso de la mina de A Toca. Para conducir el agua hasta los yacimientos de Millares y del lado de Mostaz, se puso en marcha toda una red hidráulica entre la que se encuentra el túnel-acueducto de Romeor. Los trabajos de sustracción del oro se realizaban sirviéndose de la población de la zona, condenados a minas, esclavos y prisioneros de guerra, bajo la supervisión de los “Procuratores Metallorum”, que eran los militares encargados de administrar los distritos mineros.

Hoy en día, existen varias rutas de senderismo que transportan al visitante a la época romana, rutas que conducen a diferentes minas o túneles de extracción del mineral. Probablemente la ruta más conocida sea la ruta que comunica Seoane con la mencionada mina de A Toca, la mina romana más grande e impresionante de O Courel. Está compuesta por un corte en la cresta de una falla en un terreno abrupto. Las dimensiones en la actualidad, prácticamente iguales a las de época romana, son de 675 metros de largo de 40 a 90 metros de ancho y de 15 a 50 metros de profundidad dependiendo de la zona.

Mina de A Toca

La fuerza empleada para partir la roca sería la llamada ‘‘ruina montium’’ que consiste en acumular gran cantidad de agua para conducirla monte abajo. A pesar de que se encuentra comida por la vegetación, en esta mina es posible apreciar todas las estructuras que la componen: calles de distribución y explotación, el depósito de explotación, la galería de minado, la galería de prospección y calles de drenaje. Esta mina está a 1 km en línea recta de la otra gran mina romana de O Courel, la mina de Torubio. Se calcula que, de esta mina, fueron extraídos 1. 800.000 m2 de material. A continuación se puede observar una ilustración que muestra las diferentes estructuras construidas:

Otra de las rutas de senderismo es la que conduce al túnel-acueducto de Romeor. Al igual que la ruta de la mina, esta también comienza en Seoane, pero en este caso es necesario subir en coche hasta Romeor. Se debe tomar el cruce que lleva al camping y a Carbedo.  Una vez allí, comienza el camino a pie. Hay una zona llamada ‘‘A Medorra’’ desde donde se ve un monte con pinos conocido como ‘‘Chao da Tara’’, lugar donde se sitúa la ‘‘Aira dos Mouros’’, el origen de muchas leyendas populares gallegas. Una vez allí, es posible atravesar el túnel que tiene una longitud de 60 metros.

Túnel de Romeor

‘‘El último bosque gallego’’

Existen rutas más allá de las relacionadas con época romana, como la ruta de la zona conocida como ‘‘el último bosque de Galicia’’, la dehesa de Rogueira, donde se encuentra el castillo de Carbedo. En esta zona se encontraron dos objetos romanos: un estandarte con un águila de bronce y una tabla de hospitalidad, también de bronce, única en Galicia. Esta tabla habla de los primeros pobladores conocidos de la sierra, los ‘‘Susarros’’, un pueblo castreño cuyo nombre tiene relación con el poder del agua. Ambas piezas permanecen en el museo provincial de Lugo. Para llegar a esta magnífica zona se debe partir desde Seoane dirección Visuña. Poco a poco, se asciende por una ladera deforestada, atravesando minúsculas aldeas como Esperante o Campelo. A unos 8 kilómetros se encuentran, a mano derecha, las ruinas del castillo de Carbedo, dominando todo el valle.

Dehesa de Rogueira

Según el historiador Julio Vázquez, el enclave del castillo tuvo que ser un punto de vigilancia ya en época romana. El estudio del conjunto no indica la fecha exacta de la construcción de la fortaleza, pero señala que la mención histórica más antigua que se conoce sobre ella es una carta de donación datada del 25 de marzo de 1181. Mediante este documento, un hidalgo llamado Nuño Peláez y su mujer Alda cedieron un coto que comprendía este castillo a la orden monástico-militar de Santiago, fundada solo once años antes.

Ruinas del castillo de Carbello

Vázquez apunta que Carbedo fue la primera posesión realmente fortificada con la que contó esta orden en Galicia. Pocos años después de la donación, el rey Alfonso IX, entre 1198 y 1199, confiscó el castillo y su coto por motivos que se desconocen, pero la Orden de Santiago lo recuperó hacia 1220. Además de ofrecer protección militar al coto de la Orden de Santiago y a sus habitantes, el castillo de Carbedo permitía controlar una ruta comercial que pasaba por las cuencas de los ríos Lor y Selmo, gracias a su magnífica situación geográfica -precisamente, por ello, es de suponer que la zona fuese utilizada como atalaya en época pre medieval. En el siglo XV, después de la guerra irmandiña, la fortaleza de Carbedo despertó la codicia del conde de Lemos Pedro Álvarez Osorio, que la ocupó durante un tiempo y cobró los tributos del coto.

En cuanto al enclave natural, es conocido con el nombre de ‘‘el último bosque gallego’’ ya que es un bosque cerrado y sombrío, de gran riqueza, donde se pueden ver fresnos, hayas, tejos, acebos, serbales y abedules y es el lugar donde se refugia la fauna más interesante de O Courel. Por esta zona se encuentra la “Cova do Vello” con aguas subterráneas y las grutas de O Oso, que están consideradas un habitáculo rupestre. En la parte alta de la Dehesa, hay una fuente con dos caños: por uno brota agua limpia y por el otro, agua de color rojiza debido a su elevado grado de componentes ferruginosos.

Dehesa de Rogueira


Este paraje natural se sitúa en una zona de terrazas de época glaciar.

-‘‘O Cebreiro e as súas pallozas de historia’’

O Cebreiro es una pequeña aldea que pertenece al municipio de Pedrafita do Cebreiro, el último pueblo gallego de la provincia de Lugo antes de entrar en el Principado de Asturias. En relación con O Cebreiro, es una parroquia que cuenta con una altitud de 1.300 metros y es el primer pueblo gallego del Camino Francés de Santiago, de ahí su espectacular popularidad. Se encuentra en la comarca de Os Ancares que, junto con O Courel, es el mayor espacio natural de Galicia, reserva de la biosfera y el último reducto de la presencia del oso pardo en territorio gallego.

O Cebreiro

O Cebreiro es una pequeña parroquia de 18 habitantes que cuenta con la presencia anual de miles y miles de peregrinos, que caminan hacia Santiago de Compostela, debido a su situación geográfica así que es de suponer que su función de paso haya marcado la historia local. Nos remontamos a la época anterior a la conquista romana para explicar el famoso conjunto de pallozas que allí se alzan. Las pallozas son construcciones tradicionales del noroeste de la península que llevaron a cabo los pueblos castreños que vivieron en la Gallaecia hasta la llegada de los romanos en el siglo I d.C. y es, precisamente a finales de este siglo cuando, por necesidad de comunicación, el imperio romano decide construir una serie de vías romanas que enlacen los principales puntos importantes de la zona, la vía XIX que comunicaba las capitales de Braga-Lugo-Astorga.

Palloza en O Cebreiro

Santa María do Cebreiro

Se desconoce la fecha de construcción exacta de la iglesia puesto que no existe una referencia documental precisa, pero se puede situar en el siglo IX debido a que su estructura es afín a las construcciones que se llevaron a cabo en el arte asturiano de los siglos VIII y IX, con tres naves y cabecera tripartita de testero recto en el interior y en el exterior. Esta iglesia mariana pertenecería a un antiguo monasterio de la orden benedictina, convirtiéndose posteriormente, en el año 1072, en la iglesia del monasterio-hospedería de peregrinos bajo la orden de los monjes de Aurillac, una orden francesa fundada por Giraldo d’Aurillac.

Santa María de O Cebreiro

Es un edificio austero, de mampostería, con una torre que no va a tener ningún indicio de decoración exterior como podía tener su compañero San Xés de Francelos que cuenta con una bonita celosía con sogueado. Esta iglesia tendría 3 accesos al interior, uno frontal y los otros dos laterales. Si se visualiza frontalmente, se ve que cuenta con un nártex pequeño con un arco de medio punto y tejado a dos aguas. En el lateral izquierdo, donde se encuentra el cementerio de la aldea, los muros de mampostería están reforzados con contrafuertes, cinco en total. En el lateral derecho, con un pequeño contrafuerte, un edificio adosado al muro impide el uso de contrafuertes amplios. Sería el punto de unión entre la iglesia y el hospital. Finalmente cuenta también con una torre, restaurada debido a su derrumbe, con cuatro vanos y un arco lateral incrustado en el muro con un pequeño vano.

Interior de Santa María de O Cebreiro

El Cáliz y sus leyendas

En el interior, en uno de los muros laterales del ábside central se encuentra un arco de medio punto ligeramente apuntado que permite el acceso a la capilla del Cáliz. Según la tradición en el siglo XIV en la iglesia se hizo real un milagro: La conversión de vino en sangre durante la celebración de una eucaristía realizada por un clérigo incrédulo.

El cáliz, donde se hizo el milagro, se conserva hoy en el ábside derecho del templo junto con la patena, como se dijo anteriormente. Ambos están datados del siglo XII y están realizados en plata sobredorada. El cáliz tiene un pie esférico con decoración vegetal y una inscripción en la que, según Manuel Rodríguez Sánchez se lee: ‘‘Hoc testmento sacratur qvo cunc tis vita paratvr’’. La patena, rematada en pequeños lóbulos, contiene una inscripción que, según el mismo autor pone: ‘‘In nomine nostri ñesv et beate Marie’’.

Capilla con el Cáliz, la Patena y el Relicario

Por último, el relicario donado por los Reyes Católicos en 1487 es una pieza gótica de plata en cuyo interior se encuentran dos restos de cristal de roca con las reliquias. Así, este cáliz se convierte en todo un símbolo de Galicia hasta el punto de que será añadido al escudo de la bandera gallega.

SAMOS: ”UN POBO QUE VIVE NO TEMPO”

  • El camino a Santiago, y a los gallegos.

Samos no hubiera sido lo que fue y es sin la existencia del Camino de Santiago. Para dar a conocer en su totalidad dicho acontecimiento, hay que remontarse al siglo VIII d.C., concretamente al año 711, en el que se asistió a uno de los mayores acontecimientos de nuestra historia: la ocupación árabe de la península ibérica. Dicha ocupación fue provocada por el general Tariq que acabó con el poder visigodo manteniendo la existente capital hispana por aquel entonces, Toledo. 3 años más tarde los árabes tomarán Lugo, asentándose durante 56 años aproximadamente.

Un siglo después, con el ya formado Reino Astur, en tiempos de Carlo Magno, se comienza a extender la creencia de que el cuerpo del apóstol Santiago se encuentra en dicho reino, solamente faltaba encontrarlo. Dicha creencia coincide con la época de la Reconquista así que no es casualidad que, en el año 830, bajo el reinado de Alfonso II, el obispo de Iria Teodomiro encuentra una tumba que, rápidamente se asocia a la del apóstol, reafirmando así el poder del monarca y la religión católica y creando la actual ciudad de Santiago de Compostela.

Surgen así, a partir de la tercera década del siglo IX, multitud de peregrinaciones a Santiago de Compostela para visitar las reliquias del apóstol. Sin embargo, en este mismo siglo, en el año 997, estas peregrinaciones se estancan debido a la invasión de Almanzor. Habrá que esperar al siglo XI para que el lugar santo vuelva a tener fama; hay un hecho que incita a llevar a cabo este tipo de peregrinaciones: la existencia y fama de la orden de Cluny, que rápidamente se convertirá en la orden más seguida e importante de la Europa medieval y que, durante el siglo XI, será la que promueva las peregrinaciones a Santiago a cambio de que los reyes cristianos del momento hagan generosas donaciones a sus monasterios. Estos monarcas comenzarán a construir puentes y hospitales en sus territorios para facilitar el tránsito y se irá formando poco a poco una ruta principal, el Camino Francés -el que pasa por Samos e O Cebreiro-.

Tal fue la popularidad de este predicador que, hoy en día, continúa habiendo gentes de todas partes del mundo que recorren los diversos caminos del Camino a Santiago: el camino primitivo, el citado camino francés, el camino del norte, el camino portugués, el camino inglés y un largo etcétera. El Parlamento Europeo designó al Camino como el Primer Itinerario Cultural europeo y la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad.

  • Historia eterna de un Samos eterno

Los vestigios arqueológicos conservados en el municipio de Samos son testimonio de asentamientos prehistóricos en estas tierras: sin duda, las manifestaciones más antiguas de esos primeros pobladores son las cuevas de Santalla y los túmulos megalíticos de Bustofrío y Trascastro, pertenecientes al periodo paleolítico, al neolítico y al megalítico respectivamente; posteriormente, Samos será testigo durante años de la consolidación de la cultura castreña que dejó un rico patrimonio con asentamientos urbanos y funerarios en Loureiro y Formigueiros, cuyas excavaciones arqueológicas tuvieron que suspenderse por falta de medios económicos.

Restos de dos casas en el castro de Formigueiros

La abundancia de estos antiguos poblados indica la importancia de la cultura castreña, manifestada en lugares como Pascais, Romelle, Lourido o Estraxiz, en los que, a pesar de no haberse realizado excavaciones, se puede datar la presencia de esta cultura en un periodo comprendido entre el siglo VII a.C., en el que se asiste a un periodo de formación, hasta el siglo II d.C., momento en el que la cultura castreña llega a su fin debido a la invasión romana.

Sin embargo, es a partir del siglo VI cuando Samos va a vivir sus mejores momentos, puesto que la construcción del monasterio y su ocupación van a acaparar su historia. Su origen se remonta a la época de dominio suevo y visigodo, situando su fundación, como se citó anteriormente, en el siglo VI, en tiempos de San Martín de Dumio. El monasterio quedará abandonado en el año 714 con la llegada de los árabes a Lugo, aunque por un corto periodo de tiempo, ya que se tiene noticia de la asignación del terreno que hace el rey Fruela I en la segunda mitad del siglo VIII al abad Argerico, el cual, posteriormente, proporcionará estancia y refugio a Alfonso II el Casto, que pasará su infancia en el monasterio -testimonio que otorgará fama y poder a Galicia-.

Ya en el siglo X, la vida monástica en el monasterio sufre un quebranto, momento en el que los nobles gallegos Arias y Gutier Menéndez pedirán al abad San Virila de Penamaior (Becerreá) el envío de diecisiete monjes que finalmente lograrán retornar la vida monástica al cenobio. Es en el siglo X cuando este cenobio toma la regla de San Benito, regla que se extendió hasta la actualidad. A raíz de la adopción de la regla de San Benito y de la creciente fama del Camino de Santiago, el monasterio se ocupará de dar hospitalidad a los peregrinos en el año 960. En el año 1175, la abadía ejercía jurisdicción sobre 105 iglesias repartidas por toda Galicia -existe documentación de ello en una bula papal de Alejandro III, del mismo año-. En el siglo XV los Reyes Católicos implantan una reforma en los monasterios benedictinos, teniendo como consecuencia un importante impulso en el aspecto económico y en la formación monacal, viviendo una época de intensa actividad en los siglos XVII y XVIII.

San Benito

En el siglo XIX, el monasterio se convertirá en hospital de guerra durante la ocupación francesa. En este siglo se iniciará una etapa de incertidumbre para el futuro de la abadía que afectará en especial al número de monjes: pasará de ser habitado por treinta y siete monjes a solo tres. Esto lleva consigo el deterioro del edificio, que fue entregado por el Estado al municipio de Samos, pero ante la insuficiencia de fondos será devuelto a manos del Estado en el año 1862. No será hasta el año 1880, cuando el monasterio inicie su resurgimiento con la llegada de nueve monjes de la orden procedentes de Valladolid, que trabajarán en su restauración y mantenimiento vital. Actualmente continúa perteneciendo a dicha orden, pero se redujo de nuevo el número de monjes a 3.

Vista de Samos desde Outeiro
  • El monasterio en el arte; el arte en el monasterio

Acompañado por el fluir constante del río Oribio, este templo se conserva intacto pese a su larga vida con sólidos y austeros edificios construidos con mampostería de pizarra que contrastan con la imperante elegancia de los claustros de granito. Dispone de una grandiosa fachada-telón propia del estilo barroco que provoca una horizontalidad fluida sin demasiadas interrupciones ornamentales, entre las que destacan cuatro columnas dóricas sobre pedestales que custodian la puerta y la hornacina superior, que alberga una imagen de san Benito y, en su segundo cuerpo, un gran óculo central flanqueado por dos pares de columnas y dos hornacinas con las imágenes de san Julián y santa Basilisa, patronos del monasterio. Le precede una escalinata del siglo XVIII, inspirada en la del Obradoiro de la catedral de Santiago de Compostela.

Fachada del monasterio

En su interior hay dos claustros: el primero, conocido como el claustro del padre Feijoo, fue construido a finales del siglo XVII y está considerado, con sus 54 metros de lado, de los más grandes del estado español entre los de su clase, siendo su estilo una muestra del paso del renacimiento al barroco. En el centro conserva una estatua del monje, que vivió en este monasterio, obra de Moure.

Claustro del padre Feijoo

El segundo claustro, más pequeño y lleno de diferencias respecto al anterior, es conocido como el Claustro de las Nereidas. Es de estilo gótico y está presidido en el centro por una hermosa fuente barroca. La clave con el busto de San Benito, en el tramo de bóveda situado ante la puerta del refectorio, nos muestra la fecha de su comienzo:1562. Su construcción se prolongó durante 20 años hasta 1582. En torno a este claustro, que está cubierto con bóveda de crucería y todavía conserva una portada románica, giraba la vida de la abadía, por lo que al patio se abren las estancias de la cocina, el refectorio y la biblioteca.

Claustro de las Nereidas
Biblioteca
Botica

Adosados al claustro del padre Feijoo por la parte noroeste, se encuentran su iglesia y su sacristía. La sacristía, de planta octogonal, se construyó durante el último cuarto del siglo XVIII y es, por lo tanto, de estilo neoclásico y neobarroco. Se presenta cubierta con una bóveda gallonada con casetones que descansa sobre pechinas decoradas con unos triángulos curvos de madera con figuras en alto relieve, que representan a Jesucristo y las virtudes teologales y cardinales.

Bóveda de la sacristía

La iglesia, al igual que la sacristía, fue construida en el siglo XVIII y es de estilo barroco, visible en su sobriedad y austeridad. Consta de planta de cruz latina y de tres naves: como es típico, la nave central es de mayor altura y anchura y está cubierta por una bóveda de cañón casetonada; en el caso de las naves laterales, más bajas, por una bóveda de crucería. El alzado del templo se estructura mediante pilastras dóricas de festón vertical, que comprenden en su parte inferior arcos de medio punto sobre impostas. En la parte superior, se abren unas tribunas con arco de medio punto y barandilla de hierro forjado.

Iglesia del monasterio

El monasterio conserva la puerta de entrada a la antigua iglesia, del siglo XIII.

  • La capilla que nos acerca a otra cultura

La ocupación musulmana de la Península Ibérica junto al fenómeno posterior de La Reconquista tienen como consecuencia el nacimiento del llamado Arte mozárabe. Este nuevo arte se desarrolla tanto el territorio musulmán como en tierras ya reconquistadas y Samos cuenta con una obra arquitectónica de estas características: la Capilla del ciprés o Capilla del Salvador. 

Capilla del ciprés

La Capilla del Salvador es un sencillo templo de ”estilo mozárabe” -si bien hoy en día sería más conveniente decir ”estilo del siglo X”- de finales del IX o principios del X. La finalidad de su construcción, hoy en día, no está muy clara. Según el historiador Henry Hubert, en esta época era típico construir una capilla cerca de un monasterio. En cuanto a la hipótesis de Chamoso Lamas, debía ser una capilla funeraria por las tumbas halladas cerca de la capilla. También hay una hipótesis de la que habla Torres Balbás que defiende que esta capilla, al igual que la capilla de San Miguel de Celanova (Ourense) tenía una función de oratorio para los peregrinos al tratarse de una capilla cercana a un monasterio en pleno Camino de Santiago.

Está situada al lado del río, en una de las entradas al pueblo, entrada que conducirá al monasterio benedictino. Este templo se encuentra al lado de un ciprés, de ahí uno de sus nombres. Durante esta época se solía plantar un ciprés a la vez que se construía la ermita como señal de espiritualidad y protección, como el puente de unión entre el mundo terrenal y el espiritual. Esta capilla cuenta con un arco de acceso al ábside de influencia islámica y albergaba un retablo renacentista dedicado a Jesucristo como Salvador del mundo, de ahí su nombre, pero no se conserva. Se conservan la sencilla decoración de su interior que, debido a la abundante humedad que hay, en algunas zonas se ve difícilmente.

Interior de la capilla

La capilla fue declarada Monumento Nacional en 1944 y ocupa una posición privilegiada de la Ruta Xacobea. En cuanto al ciprés, de 25 metros de altura y 3.25 de perímetro, que se encuentra flanqueando la puerta, es considerado uno de los 50 árboles más importantes de España. En 1926, un rayo cayó en una parte de su tronco y, hoy en día, tiene un parche negro que lo protege.

Capilla con el ciprés
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